LA INFLUENCIA DE LA RESPIRACIÓN SOBRE EL CEREBRO

Cada día, tanto a nivel personal como profesional, soy más consciente de la importancia de la respiración. En efecto, con motivo del curso que actualmente realizo, (Epicuro, el cerebro como aliado por Nazaret Castellanos) incorporo evidencias científicas y conocimientos que optimizan mi comprensión respecto a la relación entre la respiración y el resto del cuerpo.
Reflexiono sobre la acelerada involución que caracteriza nuestra época. Cada vez observamos más enfermos y más enfermedades, más problemas mentales y cognitivos… Me pregunto: ¿Y si le prestáramos mayor atención a la respiración, esa función fisiológica sin la cual no es posible la vida, y comprendiéramos la relevancia de sincronizar efectivamente con ella? Estoy convencida de que los cambios serían radicales y sus beneficios palpables: mejorarían la oxigenación, la alcalinidad, el funcionamiento de los órganos, la atención y la memoria, además de disminuir los niveles de estrés y ansiedad. Todo esto se traduciría en una mejor calidad de vida con algo tan simple como respirar correctamente por la nariz.

Agradezcamos entonces a Nazareth Castellanos por estudiar la neurociencia desde lo humano, divulgando sus avances con el objeto de que cada vez seamos menos los que repitamos aquello de: «¿Y me entero yo ahora…?» Tan graciosamente suya, Nazareth.
En este contexto, la clase magistral «La influencia de la respiración sobre el cerebro» me impactó muy positivamente. La rica y extensa historia de los avances científicos nos permite considerar como reciente (año 2015) el comienzo de los estudios sobre la influencia de la respiración en el cerebro. Hasta ese momento se pensaba que la respiración se limitaba a oxigenar el cerebro, pero investigaciones posteriores realizadas por la Universidad de Nueva York en torno a una cirugía de epilepsia permitieron medir el cerebro desde su interior, demostrando que la respiración influye decididamente sobre áreas específicas del cerebro, destacando la ínsula, la amígdala y la corteza orbitofrontal. En consecuencia, la evidencia revela la influencia de la respiración en los procesos cognitivos y emocionales del ser humano.
Esta breve pero fructífera historia de la neurociencia está hoy avalada no solo por la neuroanatomía, sino también por la neurofisiología, coincidiendo en destacar a la respiración como uno de los procesos fisiológicos más privilegiados del cuerpo, principalmente por dos razones:
La primera nos señala que, a diferencia del resto del cuerpo, es la única función que utiliza tres vías para llegar al cerebro, a saber: la vía interoceptiva (a través de los órganos), la vía somatosensorial (a través de los sentidos) y, de forma exclusiva para la respiración, a través de la vía olfativa (Allen et al., 2022).
La segunda nos indica que la respiración es la única función del organismo que podemos controlar de manera consciente. Por lo tanto, aunque la respiración no es el sistema que más influye en el cerebro (ese es el corazón), sí es el más accesible para todos.

En la respiración se distinguen tres fases:
– La inhalación.
– La exhalación.
– La apnea después de la exhalación.
La inhalación está más relacionada con la atención y la memoria, mientras que la exhalación se relaciona más con la emoción. Es importante que la exhalación sea, al menos, el doble de extensa que la inhalación y esta prolongación debe ser suave, siendo la inhalación un proceso más activo.

Por último, a la apnea post exhalación se la considera un «biomarcador de la salud mental», de forma tal que si toma menos de medio segundo se la relaciona con enfermedad mental. La respiración nasal activa el hipocampo e inhibe la amígdala, por eso, y en palabras de Nazareth, podemos afirmar que:

«El olfato es el sentido de la memoria», «Recordamos con la nariz», «Respirar lento por la nariz favorece la memoria», «Ralentizar la respiración mejora nuestras funciones cognitivas» y «La respiración nasal y la estimulación del sentido del olfato pueden ayudar a mejorar todos los procesos cognitivos».

Nuevamente, gracias, Nazareth Castellanos, por proporcionarme vitales herramientas y conocimientos para comprenderme y con ello ayudarme a mejorar como profesional sanitario y, aún más importante, como persona.

Corrección del artículo a cargo de : Sergio Guerrero

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